Piloto de la Fuerza Aérea Colombiana sospechoso de matar a fiscal paraguayo Pecci
El implicado es señalado de trabajar para socios de “Minotauro”
La investigación por el denominado magnicidio del fiscal paraguayo, Marcelo Pecci, el pasadp 10 de mayo en Barú (Cartagena) continúa y se conocen detalles de otras personas implicadas. La vicepresidenta colombiana, Marta Lucía Ramírez, presentó un documento con 19 nombre de capturados señalados como extraditables.
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Se trata de dos italianos, un dominicano, un holandés, un albanés y 14 colombianos. Diego Mauricio Blanco, es uno de ellos y piloto de la Fuerza Aérea Colombiana señalado por las autoridades como trabajador de narcos brasileros.
El implicado es señalado de trabajar para socios de “Minotauro”, sospechoso de matar a fiscal paraguayo. La información se conoce tras la reunión de la vicepresidenta con autoridades paraguayas, incluido el presidente Mario Abdo Benítez, para presentar avances de la investigación del homicidio.
El pasado jueves, la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, viajó a Paraguay con una carpeta bajo su brazo. Ese día se reunió con las autoridades de ese país, incluido el presidente Mario Abdo Benítez, para presentarle los avances en la investigación del homicidio del fiscal antimafia paraguayo Marcelo Pecci, asesinado en una playa de Isla Barú, en Cartagena, hace apenas 13 días.
El documento judicial del Tribunal de Tocantis, Brasil, con fecha del 1 de abril de 2019 y conocido en exclusiva por EL COLOMBIANO, registró que en un operativo de incautación de una aeronave en Guyana, en agosto de 2017, estuvo involucrado el piloto colombiano Andrés Felipe C.B., a quien le encontraron los documentos dentro de la aeronave.
El expediente judicial reseñó a Andrés Felipe C.B. como “oficial de la Fuerza Aérea Colombiana al momento de los hechos (…) y se quedó en Brasil junto con Eduardo André Melo, Francisco Braga Martins Junior y Diego Mauricio Blanco Blanco y les hubiera ayudado a transportar la mencionada aeronave desde Brasil hasta la pista de Guyana (sic)”.
Los nombres adjuntos al del piloto colombiano (quien en la actualidad tiene demandada a la Caja de Retiro de las Fuerzas Militares) son parte del entramado denominado “el segundo núcleo”, el cual, según el dossier de la Policía de Brasil, estaba conformado por pilotos, auxiliares y bodegueros que prestan el servicio comercial y serían los encargados de mover las avionetas con droga y el dinero de su venta, además, de trazar rutas irregulares y mapas de vuelo para evadir las autoridades aeronáuticas de varios países.
El subgrupo del que hizo parte el piloto de la Fuerza Aérea Colombiana según sindican las autoridades brasileras, estuvo bajo el mando de Joao Soares Rocha, señalado como cabecilla del Clan Rocha, “que tiene vínculos con el Primer Comando Capital (PCC)”, como dijo el general Vargas, director de la Policía colombiana.
En este mismo subgrupo, y de acuerdo al informe policial brasilero, hizo parte otro piloto reclutado directamente por el Clan Rocha, cuyos nexos, dicen investigadores colombianos, tocan estructuras mafiosas en Colombia como la Oficina de Envigado; grupos armados ilegales que viven del narcotráfico como el Clan del Golfo, y sus tentáculos alcanzan a llegar a Italia, Países Bajos, Perú, República Dominicana, Bolivia y Argentina.
Tras su captura y detención temporal, los tres pilotos colombianos fueron vinculados a un proceso judicial y sindicados por los delitos “financiamiento y tráfico de estupefacientes, asociación para el tráfico de estupefacientes, organización criminal, encubrimiento y disimulo de bienes, derechos y valores derivados de infracciones penales y ataques contra la seguridad del transporte aéreo”.
Luego de que el juez federal Pedro Felipe de Oliveira ordenara un arresto preventivo a los capturados en el operativo (incluidos los tres pilotos colombianos), las autoridades brasileras les perdieron el rastro. Fue así como el 22 de marzo de 2019, el mismo togado ordenó incluir sus nombres en las listas rojas de Interpol.
